Cuba

Conocí Cuba, la isla grande del caribe, cuando estaba aún en la universidad de Derecho. Fui para la boda de mi difunto hermano Imanol. El mayor de los siete hermanos, un músico de verdad, un percusionista prodigioso.

Imanol se casó con una cubana, Elisabeth, quien no sólo es una mujer preciosa sino también una MUJER con mayúsculas. Duraron juntos poco tiempo al salir de la isla pues ella optó por volver, pero siempre mantuvieron una hermosa amistad. A ellos les dedico esta sección.

Desde entonces, he vuelto más de veinticinco veces por motivos profesionales y soy, de hecho, un enamorado de la isla y «sus gentes», entre quienes cuento con grandes amistades.

Durante el viaje que realice junto a mi hija, con ocasión del homenaje que la Embajada Española celebró por mi hermano y su trayectoria profesional como empresario y músico en la isla, le explicaba: Cuba tiene virtudes y defectos como todo, pero desde mi punto de vista, tiene importantes virtudes: una educación y un sistema de salud de gran calidad para todo el mundo. Al conocer cubanos, pude darme cuenta de que, la calidad humana y profesional eran un denominador común en casi todos ellos.

Todo ello constituye un terreno abonado para una democracia que progrese en términos de igualdad y recupere una verdadera libertad.